Pagos online: lo que ha triunfado y lo que no

Pocas personas quedan ya por probar las operaciones con dinero a través de internet. Aquellos que aún no se atreven con el comercio electrónico, al menos una vez han consultado sus cuentas bancarias a través de la herramienta que su banco les ha proporcionado, o han pagado una tasa, una multa o han realizado una transferencia a otra persona. Poco a poco, nos hemos ido familiarizando con estos sistemas y perdiendo el miedo, también a medida que se ha ido reforzando la seguridad. Los esfuerzos tanto de los bancos como de las tiendas o proveedores de servicios se han hecho palpables, pero algunos han tenido más éxito que otros, ¿cuáles han quedado en el olvido?

Las tarjetas o monederos virtuales fueron una de las primeras opciones que nos brindaron. Se trataba de tarjetas en las que introducíamos una cantidad de dinero y que tenían una numeración como cualquier otra tarjeta de crédito o débito. La diferencia era que, si la conseguían intervenir, sólo podrían acceder al importe que habíamos guardado en ella. En realidad, se trataba de un método seguro, pero incómodo a la larga, ya que requería muchos pasos por parte del usuario para estar seguro de verdad. En su lugar, PayPal se ha colocado en muchos países como una fantástica alternativa para compartir el mínimo de datos posibles con el vendedor (o con el comprador). La idea, aunque no muchos lo saben, pertenece a Tesla, y hoy día es empleada en muy diversas plataformas, desde Netflix hasta la mayoría de las sales de juego reverenciadas en http://www.casinos2k.com/.

Muchas tiendas y servicios siguen aceptando la transferencia bancaria tradicional, pero poco a poco va quedando en desuso porque suele tardar días, en muchos casos, en efectuarse, y hasta que el dinero no se ve reflejado en la cuenta del destinatario no empieza el proceso de envío del producto. También entre particulares llega a ser tedioso, y costoso, pues suele implicar unas comisiones que otros métodos no conllevan. Por ejemplo, en España casi todos los bancos han llegado a un acuerdo para un sistema unificado llamado Bizum que permite enviar dinero desde un número de celular a otro, de manera instantánea y gratuita. No hace falta conocer el número de cuenta, y por tanto se evitan errores al escribirlo: simplemente se escoge en la agenda el número de celular del destinatario y la transferencia se realiza inmediatamente.

¿Y qué hay de los sistemas biométricos? ApplePay, no disponible en todos los países del mundo, pero cada vez con mayor penetración, hace que nos olvidemos de recordar siquiera un código PIN: basta con poner el dedo o mirar la pantalla de nuestro dispositivo y el pago estará realizado. Sistemas similares han puesto en funcionamiento tanto Samsung como Android. Un pago que genera una numeración ficticia de tarjeta, no rastreable, y permite un pago seguro desde nuestra tarjeta de crédito o débito sin compartir ningún tipo de información de esta.

En cuanto a las opciones de financiación a través de internet, los trámites se han acelerado mucho para poder obtenerlas, lo mismo que los créditos, y es que los ordenadores de las financieras pueden calcular el índice de riesgo en cuestión de minutos simplemente pidiéndonos algunos datos, con lo que adquirir un producto a plazos es ahora, si no más fácil, al menos más rápido. Lo que antes podía llevar una semana, ahora se puede tramitar en una tarde. Un internet entero al servicio de los usuarios interesados en gastar cuanto más, mejor.

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