Puro vacilón: La Feria

SR. LÓPEZ

Tío Joel de jovencito llegó de Veracruz a Toluca y ahí se casó con tía Maura, prima hermana de la abuela Virgen (la de los siete embarazos). Tío Joel era muy fiestero y desde el 24 aniversario de su matrimonio, empezó a organizar la celebración de sus bodas de plata (en apego a la tradición alemana medieval, como sabemos todos). Tenía muchas ideas para el evento y comentaba en las reuniones familiares qué cosas pensaba hacer, qué orquestas iba a contratar, qué casa de banquetes serviría la cena… sin reparar en el silencio ominoso de los que lo oían, porque toda la familia sabía que su matrimonio era un desastre, que las ojeras negras de tía Maura no eran por exceso de melanina sino por lo mucho que lo detestaba; que sus dos hijas no tenían vocación religiosa y apenas adolescentes se habían ido a un convento en Hidalgo nomás por no verlo; y que su hijo varón se metió al Colegio militar por lo mismo. Así las cosas, tía Maura sin decir nada, preparó las cosas para que le notificaran la demanda de divorcio exactamente el día del aniversario, ya con todo el gasto hecho. Consumada la venganza conyugal, alguien le dijo a tía Maura que si de veras no pensaba que había manera mejor de hacer las cosas y ella muy seria dijo: -Pues sí, matarlo –y se acabó la plática.

Nos enteramos que el Presidente prepara “un plan para conmemorar el año próximo la fundación de la Ciudad de México, los 500 años de la invasión de Europa, la toma de México-Tenochtitlán, y los 200 años de la Independencia Nacional, el año próximo es el año de la Grandeza de México”. También dijo que el próximo año sería propicio que España y el Vaticano pidieran humildemente perdón. Muy propicio.

Dejando de lado que nunca hubo invasión de Europa, sino conquista de España, y dejando de lado que la CdMx no se fundó en 1521, qué pena pero hay otros datos: antes de la conquista, dicen que la fundaron los mexicas en 1325 -el 13 de marzo, dicen-, con el nombre de Cuauhmixtitlan y como Tenochtitlan, en 1376; luego como Ciudad de México en 1535, ya siendo esto el virreinato de la Nueva España, porque nunca fuimos colonia; pero hasta 1545 fue reconocida la CdMx por Carlos I, rey de España que echando flores se pintaba solo, le puso: ‘Muy Noble, Insigne, Muy Leal e Imperial Ciudad de México​, capital del Septentrión (América del Norte), del virreinato de la Nueva España, Centroamérica, Asia y Oceanía’, poquita cosa. Pero no importa la historia ante la majestad de la palabra presidencial: se fundó en 1521 y ya.

Recuerda este agrio menda, cuando don Porfirio Díaz preparó con tanto entusiasmo las fiestas del primer Centenario de la Independencia, que le salieron de rechupete (vinieron de 32 países a la pachanga que duró todo septiembre), mientras por su lado, unos de esos que nunca están contentos con nada, organizaban lo que hoy llamamos Revolución Mexicana. Nadie de los que participaron en las fiestas, sospechó que el extraño sonido que todas las noches se escuchaba, no era el arrullo de un ritmo folclórico sino el lento y dulce afilar de los cuchillos. Un mes y 20 días después de terminada la juerga nacional, estalló la Revolución. Pero lo bailado nadie se lo quitó a don Porfirio.

No será lo mismo cien años después, eso es seguro, pero no será el próximo año una kermese para el gobierno de Andrés Manuel López Obrador:

El proceso electoral más grande de nuestra historia se realizará el domingo 6 de junio; se elegirá a 500 diputados, 30 congresos locales, 15 gobernadores y 1,926 alcaldías en 30 estados; habrá las naturales impugnaciones que bien pueden prolongar el proceso semanas y hasta meses, acercando la turbulencia postelectoral a la anunciada magna celebración presidencial. ¡Saaabor!

Luego, como equipo de reserva para amenizar las fiestas del 2021, está la Alianza Federalista, que declara buscar hacer contrapeso al gobierno federal y en realidad lo enfrenta para atenuar en cuanto pueda el mangoneo del país estilo 4T. Se puede pensar que no representa gran cosa la Alianza, pues la forman solo 10 personas, sí, pero son los gobernadores de Jalisco, Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Michoacán, Tamaulipas, Colima, Coahuila, Nuevo León y Guanajuato; representan a 39 millones de personas, la tercera parte de la población nacional; sus estados producen el 35% del PIB, captan el 40% de la inversión extranjera directa, y generan el 59% de las exportaciones anuales de la nación. Ni son poca cosa ni son chiquitos ni están solos, que otros gobernadores simpatizan con ellos y se hacen tarugos en lo que se ve si no es muy riesgoso plantarle cara al Presidente. ¡Una, dos y tres, qué paso tan chévere!

Y de remate, aunque no sea ni de lejos lo último que puede hacer del 2021 un año inolvidable, los servicios de espionaje del Centro Nacional de Inteligencia y del ejército, reportan que en el estado de Chiapas se prepara la segunda presentación en sociedad del EZLN, pero mejorada, pues a diferencia de 1994, ahora su pregón será la independencia de ese estado; los 40 mil efectivos del EZLN cuentan con el apoyo de grupos de católicos debidamente formados en la teología de liberación, la ‘iglesia de los pobres’, pues. Dicen por ahí que algunos legisladores federales que han leído esos informes, comentan que no pasará nada, pero sufren de acidez estomacal, escupen baba verde y duermen sentados.

Chiapas no se separará de México, no se preocupe. Chiapas se puede volver a bañar en sangre, preocúpese.

Pero hay que entender, el Presidente no ha tenido tiempo para atender esto, entre la rifa, organizar las fiestas del 21, reclamarle al Rey de España y al Papa, no atender a mujeres y padres de niños con cáncer, se le ha ido el tiempo, aunque desde enero de 2019, recién llegado al poder, el EZLN lo llamó ‘loco’ y ‘mañoso’, y el subcomandante Moisés, le advirtió:  “Vamos a pelear y lo vamos a enfrentar”, y a eso respondió el señor-presidente: -“Nadie me va a cucar” –y entra el trío: Yo no me cuco compadre querido… porque la vida es puro vacilón.

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