Seguimiento

José Antonio Molina Farro

“El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”

Bernardo de Claraval

Un talón de Aquiles de la administración pública en los tres niveles es la falta de seguimiento y evaluación de resultados. La falta de información confiable y coherente a la ciudadanía, para empalmar las decisiones de gobierno con el ánimo social ha sido una constante. Se anuncian programas, inversiones y proyectos, sin precisar su relación con otros anunciados con anterioridad. Tampoco hay definiciones sobre lo que nos corresponde hacer como gobierno federal, estatal, municipal y sociedad civil organizada. Veamos.

Ebrard – Kenneth Salazar. Alienta el optimismo la reunión sostenida hace unos días por cinco gobernadores del sur sureste con el embajador de EU Kenneth Salazar, para promover la inversión estadounidense en la región. Y vaya que nos hace falta. El plan de acción anunciado estará a cargo de la Secretaría de Economía del gobierno federal. Participaron presidentes y altos directivos de empresas transnacionales de los sectores agropecuario, servicios, medio ambiente y tecnología. El objetivo, a decir de Marcelo Ebrard, es “definir estrategias que permitan aumentar la competitividad, reducir la vulnerabilidad de la economía e incrementar los estándares de bienestar”. El gobernador Rutilio Escandón Cadenas fue  elocuente y holístico, destacó factores esenciales para la atracción de inversiones en Chiapas: certidumbre, confianza, Estado de derecho, seguridad, potencial agrícola y ganadero e infraestructura portuaria y aeroportuaria, entre otros. Agregaríamos marco regulatorio propicio y una más agresiva gestión ante instancias de orden federal e internacional, incluidos gobiernos y empresas transnacionales. Y algo más, informar periódicamente a la sociedad  de los avances y acuerdos para estimular la participación ciudadana.

Tatiana Clouthier. El dos de abril del presente escribí sobre el ambicioso y bien diseñado Plan de Reactivación Económica del Gobierno Federal que dio a conocer la Secretaria de Economía Tatiana Clouthier Carrillo. Incluyó algunos ejes a la sazón mencionados, que se relacionan con la reciente reunión: 1) Fomento y facilitación de la inversión: a) agilizar trámites, b) atraer inversión extranjera, c) inversión en infraestructura, 2) Comercio internacional: a) incrementar exportaciones a mercados nuevos y existentes, 3) Regionalización de los sectores: a) apoyo a las siete regiones del país, 4) Estímulos fiscales a la frontera sur y 5) Comercialización de productos  del sur sureste en el norte y centro del país. Concluí diciendo que “el Plan Tatiana, plausible en teoría, adolece de metas objetivamente medibles y cuantificables y nada se habla del origen y monto de los recursos para financiar tan ambicioso programa…” Y sí, hasta la fecha nada se ha concretado, o al menos no es del conocimiento público. Con este nuevo acuerdo, algunos de estos ejes pudieran concretarse.

Marcelo Ebrard. En 2019 el canciller Marcelo Ebrard anunció inversiones del gobierno de los Estados Unidos a través de la organización privada OPYC, por un monto de dos mil millones de dólares, con una primera entrega de ochocientos millones para financiar doce proyectos estratégicos en Chiapas, Oaxaca y Yucatán. El propósito: detonar el desarrollo, generar empleos y  disminuir la emigración por pobreza a los EU.  A decir de Ebrard, se suscribieron dos cartas de intención. Muchos nos entusiasmamos con el proyecto, sugiriendo lo deseable de que las entidades potencialmente favorecidas fueran tomadas en cuenta en la definición de los tipos de proyectos, sectores y localidades a beneficiar. Ser protagonistas y no sólo espectadores pasivos. También, hasta la fecha  sólo eso, intenciones. Nada se concretó. Al menos no se difundió. Y no señalo responsables, sólo el valor de la información, pues hay circunstancias cambiantes que serían entendibles. ¿Hay relación viviente,  orgánica, entre este anuncio con el nuevo plan de acción?

Kamala Harris. El ocho de junio del presente, la Vicepresidenta de los Estados Unidos ofreció a México generar inversiones por 250 millones de dólares para el sur del país y el fortalecimiento de las cadenas de valor rurales como el cacao, el café y el ecoturismo, además, la Cooperación Internacional de Financiamiento para el Desarrollo “emitirá un préstamo para respaldar hipotecas y viviendas asequibles, del cual 40 y 50 por ciento de las viviendas nuevas se construirán  en el sur de México”. Se habló de misiones comerciales y empresariales que apoyen el desarrollo de la región. También la administración estadounidense comprometió 130 millones de dólares durante los próximos tres años para implementar la reforma laboral, “el presidente López Obrador promulgó una legislación histórica de reforma laboral el 1 de mayo de 2019” dijo Harris. Ahí se generó el compromiso de mantener un diálogo económico de alto nivel en septiembre. El acuerdo de este mes ¿es el mismo o forma parte del ofrecimiento de junio, anunciado para septiembre? Todo sería menos nebuloso con  un seguimiento puntual y una información oportuna a la ciudadanía, colegios, sindicatos empresariales, comerciantes, asociaciones, legisladores, profesionales, académicos, industriales, productores y proveedores de servicios, etc. El país requiere de más democracia, pero también de más eficacia; funcionarios capaces de concretar acuerdos, gestores con capacidad para convencer a la federación de la importancia que las entidades participen en el diseño y orientación de las inversiones que directamente les afectan.

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