Todo en normal: La Feria

SR. LÓPEZ

“Todo normal, señora”, informó al despedirse, la ‘cuidadora’ que contrató tía  Amelia  para supervisar a sus doce hijos (todos varones), los tres días que fue a Autlán, pues en aquellos ayeres, el mayor tenía 16 y el menor, uno, y no era aconsejable dejarlos solos, porque eran ‘un poco traviesos’. Lo bueno es que la ‘cuidadora’, estaba muy al tanto de lo inquietos que eran. Y efectivamente, todo estaba normal: uno ya tenía bien enyesado el brazo; otro, muy bien vendada la cabeza y no había fractura; la lumbre no pasó del comedor; el tubo ya lo había arreglado el plomero y el agua nomás encharcó la planta alta; la lista de adeudos por vidrios rotos a los vecinos se la dio en propia mano. El bebito de un año, estaba guardado en un cajón de la cómoda de la recámara de tía Amelia, sitio seguro, porque tenía chapa; ya luego llegó el cerrajero a abrirla, porque nadie supo dónde quedó. Todo normal.

El domingo pasado, el reporte de las noticias nacionales es ‘sin novedad en el frente’:

El huachicol en el estado de Hidalgo, creció 144% de enero a agosto de este año, respecto del año anterior. Pasó de 1,251 a 3,053 tomas clandestinas para la ordeña de combustibles. Falta saber qué ha sucedido en las otras entidades y con los ductos de gas. Se ha proclamado esa victoria y uno no es nadie para ponerla en duda.

La primera plana del Heraldo casi no alcanza para la siguiente nota: “Sin cobrar 8 millones de beneficiarios sociales”; desconfiado que se vuelve uno, revisó el resto de la prensa nacional: efectivamente, durante su comparecencia el 10 de octubre pasado, ante el Senado de la república, la “secretaria de Bienestar María Luisa Albores, informó que en más de la mitad de los municipios ‘hay dificultades para que los beneficiarios de programas sociales puedan hacer efectivos los apoyos, ya que en esas localidades no se cuenta con una sola sucursal bancaria” (si en el país hay 2,457 municipios, quiere decir que en más de 1,228, como no hay banco, no hay modo de cobrar el dinerito que les toca). Siguió su explicación la señora Secretaria: “De los 20 millones de beneficiarios que reciben recursos para ayuda social, 50% de ellos los reciben en efectivo, por dificultades bancarias”.

Supuestamente son más de 20 millones de tenochcas simplex los beneficiarios de algún tipo de estos apoyos, por ser viejito, por no tener trabajo, por no ir a la escuela, y ese tipo de adversidades.

Apuró doña Albores la explicación-excusa: “Los gobiernos anteriores heredaron un país con una muy pobre banca de desarrollo, donde más de la mitad de los municipios no tienen una sola sucursal bancaria”. Pero también aclaró que dados los siete asaltos que sufrieron durante agosto, se le repartieron tarjetas bancarias a los beneficiarios… o sea, a sabiendas de que la mitad no la pueden usar.

Por su lado, Ariadna Montiel, subsecretaria de Bienestar, señaló que 4.7 millones de los beneficiarios reciben su pensión por tarjeta bancaria, y el resto lo reciben en efectivo, pero recalcó que buscarán, por medio del Banco del Bienestar, que todos reciben los apoyos con tarjeta para evitar asaltos. Algo no checa: 20 millones de beneficiarios; 4.7 cobrando con tarjeta; los demás con su tarjeta, pero la titular dice que no, que hay más de 8 millones comiendo rebanadas de aire. Algo no checa. ¿Y si hacen una tarjeta con los números?, digo, para que sumen

Nuestro Presidente, el 14 de octubre, aclaró: “(…) por medio del Banco del Bienestar se instalarán 13 mil sucursales bancarias en todo el país para que los beneficiarios de este programa puedan cobrar sus apoyos (…) es fundamental el Banco de Bienestar para no usar efectivo porque se evita la corrupción y asaltos, robos, por eso el plan que se tiene es tener 13 mil sucursales del Banco del Bienestar ubicadas en comunidades estratégicas”. Y detalló que toda la banca nacional tiene alrededor de 1,100 sucursales en todo el país, “por lo que hay cabeceras municipales donde no hay sucursales bancarias, y mucho menos en los pueblos y comunidades”. Y no dejó de mencionar que hay 180 mil comunidades menores de 500 habitantes, en donde “le cuesta mucho a la gente trasladarse a los bancos”. O sea… perfecto: habrá en tiempo futuro, alguna vez, 13 mil sucursales del nuevo Banco, que no es nuevo sino de nombre, porque es el ya existente Banco del Ahorro Nacional (Bansefi, porque su nombre incluye los Servicios Financieros), antes Patronato del Ahorro Nacional, el que existe desde 1941, y Banco del Bienestar desde el 19 de julio de 2019; lo mismo, con otro nombre, en apego a nuestras más rancias tradiciones: si al perro le pone gato, no ladra, maúlla. Perfecto.

Bansefi tiene 429 sucursales. Nada más hay que conseguir 12,571 locales; 12,571, gerentes; 12,571 equipos de empleados bancarios; 12,571 equipos de cómputo completos… ¡y listo!, ya podrán los beneficiarios cobrar con su tarjeta con chip… con excepción de unos cuantos que han de vivir en alguna de las 180 mil comunidades en donde “le cuesta mucho a la gente trasladarse a los bancos”.

Por lo pronto: ¡ánimo y nada de pesimismo!… ya les llegará. Al fin nomás van nueve meses y medio de este gobierno y es culpa de los renegridos de antes… pa’que se lo sepa: ellos no son culpables de tener buenas intenciones.

Al mismo tiempo, ese aciago domingo pasado, en Baja California, se llevó a cabo la consulta popular para saber si la gente quiere que su Congreso promulgue la ley que amplía tres años el periodo del gobernador electoJaime Bonilla Valdez. Fue de dar pena, un descarado timo… y puede ser que eso sea lo que quieren el Congreso y don Bonilla, porque si promulgan su ley, entonces ya puede írseles encima la Suprema Corte. Ahorita ni pío dicen: no existe esa ley.

Y de remate para un buen fin de semana: 20 asambleas estatales del proceso interno de Morena, para elegir nueva dirigencia, fueron suspendidas por violencia, irregularidades y perredazos de esos que heredaron del priismo más fétido y ya pasado de moda.

O sea: todo en normal.

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