Vía de escape: La Feria

SR. LÓPEZ

La prima Silvia salió con su domingo siete. Lo negó a pesar de que el volumen de su vientre lo hacía muy obvio. Un día sentó a sus papás en la sala de su casa y les dijo que estaba harta de que le estuvieran diciendo que estaba embarazada (ya caminaba como pato, estaba casi en término), y les explicó: -Cuando una está embaraza ¿qué nace? –sus papás dijeron que un hijo (o hija, en esos tiempos era sorpresa); y entonces ella agregó que si no había hijo, no había embarazo; ellos lo aceptaron y entonces, agárrese de la silla, remató: -Bueno, como yo voy a darlo en adopción, no será mi hijo sino que será hijo de los que lo adopten, y entonces, si no hay hijo, no hay embarazo -fue niño, tía Jose y tío Agustín, sus papás, lo adoptaron y Silvia siguió en sus trece. A la fecha le dice tía a su mamá y mamá a su abuelita. ¡Dioses!

Cuando termine este mes de junio, el actual gobierno federal cumplirá 19 meses de su periodo de 70 (cinco años y 10 meses dura éste). Ya anda cerca de la tercera parte (27.14%), del plazo de que dispone para transformar a México. Que le apuren si no quieren que quede en maquillada.

El fluir de eso que llamamos tiempo no se puede evitar. Los presidentes de México en algún punto de su periodo, toman conciencia de lo rápido que se va un sexenio, de cómo se les escapa entre los dedos su poder todo terreno, con cada vez menos gente pidiendo cita y pocos funcionarios sonrientes a su alrededor (terrible la escena que este menda vivió en Los Pinos, acompañando a López Portillo y un sobrino de él, para encontrar la cocina y ver qué podía cenar; le quedaban unos días en el cargo y ya nadie hacía guardia para ver qué se le ofrecía a la hora que fuera de la noche… se echó un sandwich, mal hecho –pan, jamón, pan, sin mayonesa ni nada-, sentado en un banco de cocina, callado, como mascando trapo; terminó y con una sonrisa amarga, nos dijo: -Así es el poder en México, tiene fecha de caducidad -claro).

El activismo inagotable del actual Presidente, recuerda el de Luis Echeverría. Trabaja, dice, 16 horas diarias y hace giras los fines de semana (ahora, entre semana también, esperando que su discurso perpetuo, quede en la memoria del país). Ojalá alguien le explicara que el tenochca simplex, está blindado contra el discurso, solo le gusta cuando los hechos lo respaldan. No es el caso.

Encima, parece que a este gobierno federal se le anda pasando un detalle: al asumir el cargo el titular del Poder Ejecutivo, jura cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanen, peeero, eso, concretado en un Plan Nacional de Desarrollo (PND).

Cuando presentó el Presidente su PND, en coherencia con su prédica de campaña sobre el combate a la corrupción, planteó:

“Por ello, erradicar la corrupción del sector público es uno de los objetivos centrales del sexenio en curso (PND, página 17, inicio del segundo párrafo).

Tal es el propósito de tipificar la corrupción como delito grave, prohibir las adjudicaciones directas (…) (PND, página 17, inicio del cuarto párrafo)”.

¡Épale!… ahí está escrito en el PND que para combatir la corrupción entre otras cosas, se prohibirían las adjudicaciones directas. Bueno, pues contrario a eso, en 2019 se adjudicaron directamente el 74% de las compras y contratos, sin licitación, a dedo, y peor: en este año de 2020, ya andan en el 78% las adjudicaciones directas. El pueblo bueno no es el pueblo menso, señor Presidente, ahora más que antes, todo se sabe y esto es un escándalo, pues aunque no hubiera un peso de sobreprecio en nada (y sí hay), no licitar hace discrecional la asignación de compras y contratos, eliminando la competencia y eso daña el desarrollo del país, se concentran las asignaciones, se desdeña la participación de los demás.

Otro compromiso de campaña que se plasmó en el PND, es el de no contratar deuda. Es un error, pero así lo puso, él solito, en su PND:

“En este sexenio no se recurrirá a endeudamiento para financiar los gastos del Estado ni para ningún otro propósito (PND, página 57, últimas dos líneas).

No se gastará más dinero del que ingrese a la hacienda pública. Los recursos destinados a financiar los programas sociales provendrán de lo que se ahorre con el combate a la corrupción y la eliminación de gastos suntuarios, desperdicio de recursos y robo de combustibles. (PND, página 57, primer párrafo)”.

Recientemente hubo un escándalo mal informado por un crédito de mil millones de dólares que el gobierno de la 4T contrató con el Banco Mundial. Mal informado porque aparte de este crédito que se papaloteó en prensa, hay otros cuatro y suman (incluidos estos mil), 2,300 millones de dólares más de deuda. Y lo que son las cosas: está bien, las arcas nacionales necesitaban ese refaccionamiento, pero lo que es de risa con dolor de panza (y lagrimitas), es que el Presidente haya salido a negarlo:

“Lo cierto que lo del crédito es una operación de rutina, vamos a decir. Es algo que solicitó desde el año pasado como parte del manejo de las finanzas. Nosotros seguimos sosteniendo que no va a aumentar la deuda en términos reales” (mañanera del 8 de junio). Pues con la pena, esos 2,300 millones de dólares SON un aumento de la deuda en términos reales; no los debíamos antes, ahora sí, los tenemos que pagar, ¿es deuda o no? Y por cierto, sus programas sociales se están financiando con presupuesto, no con los ahorros en corrupción, eliminación de gastos suntuarios (?) ni huachicoleo: son una sangría al erario.

Hay no pocos ejemplos más de compromisos que forman parte del PND, que no se cumplen (página 58, penúltimo párrafo del PND: respetar los contratos suscritos por administraciones anteriores –¿y el aeropuerto de Texcoco, apá?-; o página 58, último párrafo: alentar la inversión privada, nacional y extranjera, en un marco de certeza jurídica, honestidad, transparencia y reglas claras), pero es perder el tiempo, no tiene caso, este gobierno va por mal camino al recurrir a la mentira dicha sin rubor, confundiendo cinismo con vía de escape.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *